‘Drea & Cloe’: hablamos con Natalia Rodríguez, Alexandra Masangkay y Álvaro Ortega Sanahuja

‘Drea & Cloe’: hablamos con Natalia Rodríguez, Alexandra Masangkay y Álvaro Ortega Sanahuja

29 de julio de 2026 Desactivado Por PALOMA arwen escudero

‘Drea & Cloe’, disponible en Amazon Prime Vídeo, está dirigida por Álvaro Ortega Sanahuja y protagonizada por Natalia Rodríguez y Alexandra Masangkay.

‘Drea & Cloe’ pone el foco en el precio que muchas personas están dispuestas a pagar por cumplir su vocación artística. Durante la entrevista, el director Álvaro explica que la película nace de una experiencia muy personal ligada a la precariedad del sector cultural y a los sacrificios que implica perseguir un sueño. La historia plantea un conflicto entre el amor y la pasión por la profesión, preguntándose hasta dónde puede llegar alguien por alcanzar sus objetivos.

Una película protagonizada por mujeres fuera de los estereotipos

Para Natalia Rodríguez y Alexandra Masangkay, uno de los grandes atractivos del proyecto fue encontrarse con una historia protagonizada por dos mujeres. Además, valoran que la trama gira en torno a ellas mismas y a su profesión, alejándose de los estereotipos habituales. Ambas destacan también el carácter independiente de la producción y el entusiasmo de un equipo joven que levantó la película con esfuerzo, creatividad y muchas ganas de hacer cine. Esa implicación colectiva, aseguran, fue una de las experiencias más enriquecedoras de todo el proceso.

Una química que traspasa la pantalla

Las actrices explican que la química entre sus personajes se construyó a través de varios castings, ensayos y un ambiente de confianza que se fue fortaleciendo durante el rodaje. El director recuerda que, desde la prueba de química, tuvo claro que ellas eran las protagonistas ideales, y destaca la importancia de dejar espacio para que las intérpretes aportaran ideas y matices que terminaron enriqueciendo muchas escenas.

Un rodaje complicado e intenso

El rodaje, desarrollado durante tres semanas en horario nocturno y prácticamente encerrados en una misma casa, contribuyó a crear la atmósfera de tensión y aislamiento que transmite la película. El equipo convivía durante todo el proceso, compartiendo jornadas de trabajo, descanso y preparación. Fue una experiencia intensa que, aunque exigente, ayudó a los actores a conectar con el estado emocional de sus personajes. Además, el proceso creativo estuvo marcado por la experimentación y el diálogo constante entre dirección e intérpretes, especialmente en las escenas más delicadas.

Más allá de la película, la conversación deriva hacia la realidad de la profesión interpretativa. Tanto Natalia Rodríguez como Alexandra Masangkay coinciden en que la incertidumbre, la competitividad y la precariedad forman parte del oficio, por lo que consideran fundamental cuidar la salud mental. Las actrices reivindican la importancia de poner límites, apoyarse en el entorno y, cuando es posible, acudir a terapia para afrontar una carrera en la que los rechazos son constantes y el trabajo suele depender de factores ajenos al propio talento.