Javier Giner: «A veces me dicen que soy un director muy valiente y honesto por mostrar mi intimidad, pero no sé hacerlo de otra manera»

Javier Giner: «A veces me dicen que soy un director muy valiente y honesto por mostrar mi intimidad, pero no sé hacerlo de otra manera»

1 de noviembre de 2026 Desactivado Por PALOMA arwen escudero

El director Javier Giner presenta ‘Esta soledad’, protagonizada por Oriol Pla y Marina Salas.  Una película íntima y contenida que busca permanecer en el espectador más allá del propio guion. Tras el recorrido de su exitosa serie ‘Yo, adicto’, el cineasta apuesta por una propuesta cinematográfica muy diferente, en la que la emoción, los silencios y los espacios que deja abiertos al público adquieren un papel fundamental. En esta entrevista hablamos con él sobre el origen del proyecto, su manera de entender el cine, el trabajo con los actores y la importancia de exponerse emocionalmente a través de sus historias.

«‘Esta soledad’ no se acaba en la pantalla, sino que termina dentro de cada uno»

RAW Magazine (RM): ¿Qué tipo de reacción buscas provocar en el espectador con ‘Esta soledad’?

Javier Giner: A mí, como espectador, me gustan mucho las películas que lo dejan todo claro, aquellas en las que aparecen los créditos y te dan ganas de levantarte y aplaudir. Pero también disfruto muchísimo de otro tipo de cine. De hecho, relaciono mucho las películas con la soledad, porque voy bastante al cine solo. Me gusta esa imagen de salir de la sala, caminar hacia casa e ir digiriendo lo que he visto. No tener una reacción inmediata, sino llevarte la película contigo. De repente, dos días después, descubres que sigues pensando en ella o que te viene a la cabeza alguna imagen.

Tenía muy claro que esa era la película que quería hacer. ‘Yo, adicto’, sin embargo, era justo lo contrario: una propuesta catártica, explosiva, que invita a una reacción inmediata. ‘Esta soledad’ es mucho más susurrada, como si alguien te estuviese diciendo algo al oído. Mi intención era que los espectadores se la llevasen consigo y que la completasen a través de sus propios pensamientos y vivencias.

RM: ¿De dónde nace la historia de ‘Esta soledad’? ¿En qué momento de tu vida aparece?

Javier Giner: Curiosamente, es una historia que Luisa Matienzo, mi coguionista, y yo ya teníamos antes de ‘Yo, adicto’. De hecho, esta debería haber sido mi película de debut. Lo que pasa es que, en medio de ese proceso, se cruzó la serie. Entonces dediqué dos o tres años a hacerla y, cuando terminó, retomé ‘Esta soledad’. En aquel momento ni siquiera tenía ese título, transcurría en Madrid y era una película completamente distinta. Luisa y yo nos sentamos y la reescribimos.

Ahora, reflexionando sobre ella y hablando con periodistas, tengo la sensación de que hay mucho de reacción a ‘Yo, adicto’. Si no hubiese hecho previamente esa serie, quizás ‘Esta soledad’ habría sido más explosiva, más melodramática y menos contenida. Pero como todo eso ya lo había explorado en ‘Yo, adicto’, aquí quise ir a un lugar mucho más silencioso, íntimo y sugerente, que también dejase huecos y espacios para que el espectador pusiese en ella cosas de su propia vida. Tengo la sensación de que ‘Esta soledad’ no se sostiene ni se acaba en la pantalla, sino que realmente termina dentro de cada uno.

RM: Después del éxito y la repercusión de ‘Yo, adicto’, ¿sentiste algún tipo de presión o responsabilidad a la hora de afrontar esta nueva película?

Javier Giner: No, porque trabajamos mucho para que todo eso quede fuera del proceso creativo. El acto de crear, tal y como lo entendemos Oriol, Marina y yo, está muy unido a una sensación de libertad y de búsqueda. Si hubiésemos tenido esa presión o esa exigencia en la cabeza, nos habría impedido recorrer el camino que queríamos.

Si hubiese escrito o rodado ‘Esta soledad’ con esa presión, probablemente habría repetido ‘Yo, adicto’, que era lo que ya sabíamos que funcionaba. Pero la repetición, la idea de hacer algo que ya sabes que funciona, me conecta mucho con la muerte. En cambio, la búsqueda, la incertidumbre y el mostrar otra cara me conectan con la vida y con el impulso creativo.

Porque, aunque parezca mentira, ‘Esta soledad’ es tan íntima y tan mía como ‘Yo, adicto’. Lo que pasa es que muestra una cara completamente distinta.

Tampoco permitimos que esas expectativas entren en el set de rodaje. Empezamos a pensar en el público una vez que la película está terminada. Nos pasó también con ‘Yo, adicto’. La rodamos como si no fuese a ser vista, como si la estuviésemos haciendo para nosotros. Al final, no puedes saber quién será tu público ni en qué momento vital verá la película. No es una ciencia exacta ni una fórmula matemática.

Has comentado que ‘Esta soledad’ es una película exigente y arriesgada, que puede cambiar dependiendo del momento vital en el que se encuentre quien la ve. ¿Eras consciente de ello mientras la escribías y rodabas?

Javier Giner: No era consciente ni cuando la escribíamos ni cuando la rodábamos. He empezado a darme cuenta al enseñársela a periodistas, críticos y compañeros, porque todos coincidís en que es una película tremendamente arriesgada, exigente y que desafía mucho al espectador. Hay veces que descubro lo que he hecho a través de vosotros o de lo que me cuenta el público. En los debates y coloquios, por ejemplo, te das cuenta de que ‘Esta soledad’ tiene una riqueza que no te acabas, porque de repente hay una sala de cine llena y cada espectador ha visto prácticamente una película distinta.

Eso es precioso. Me está pasando algo parecido a lo que me ocurrió con ‘Yo, adicto’, aunque de una manera diferente: cuando regalas tu intimidad, lo que recibes a cambio es la intimidad de otras personas. En los coloquios, los espectadores sacan a la luz cosas extremadamente personales de sus vidas. Algunos hablan de sus familias, otros de sus rupturas amorosas o de sus frustraciones.

Creo que el cine tiene esa capacidad de poner cuerpo y cara a cosas que, a veces, no sabemos expresar o nombrar en nuestra propia vida. De repente, en una sala de cine, esa conversación existe.

«El acto de crear está muy unido a una sensación de libertad y de búsqueda»

RM: ¿Qué buscabas generar en el espectador?

Javier Giner: Me interesaba mucho crear una especie de espejo entre la butaca y la pantalla.

Yo estoy centrado en encontrar la historia de esos dos personajes y en crear dispositivos narrativos que permitan establecer ese diálogo con el espectador. Me interesa mucho esa conexión entre lo que ocurre en la pantalla y lo que está sintiendo la persona que está sentada delante.

RM: Vuelves a trabajar con Oriol Pla y Marina Salas. ¿Qué significan ellos para ti?

Javier Giner: Para mí lo son todo. Son dos personas mágicas en mi vida, dos amigos íntimos a los que quiero con locura. Cuando haces un proyecto tan inusual y tan profundo como ‘Yo, adicto’, es una experiencia que te une de una manera muy especial.

El cine puede ser un espacio muy frío. Marina habla de ello en términos de que un rodaje puede llegar a ser muy burocrático, pero cuando nosotros rodamos es todo lo contrario. Hay una pulsión emocional que los tres compartimos y que, además, se desarrolla en un terreno muy seguro, de muchísima confianza. Eso nos permite experimentar y llegar a lugares a los que creo que no podríamos acceder si no existiesen esas condiciones.

Espero que, cuando vaya con bastón, siga paseando con ellos por Barcelona o Madrid. Son dos personas fundamentales para mí.

RM: ¿Cómo es tu implicación en el rodaje? ¿Dejas espacio para la improvisación y las aportaciones de los actores?

Javier Giner: Mi implicación es total. Sí dejo espacio para la improvisación, pero siempre dentro de un terreno de juego acotado. Para mí, el trabajo con los actores y las actrices siempre es colaborativo. Yo puedo marcar unas líneas, pero al final ellos sienten y yo siento que lo hacemos juntos. El resultado final es mi trabajo, pero también es el suyo. Es una especie de camino que recorremos de la mano.

Además, para mí es muy importante que el rodaje sea un entorno seguro, de confianza y amabilidad. A partir de ahí, aunque no lo llamaría un juego porque al final es un trabajo con horarios y presupuestos, sí intento que exista la sensación de estar disfrutando de lo que hacemos, de encontrar placer en ello. Hay días en los que nos ceñimos mucho a lo que está escrito y otros en los que decidimos probar cosas para ver qué sucede. A veces los propios actores proponen una frase o una manera diferente de decir algo y, si funciona, la incorporamos. Hacer una película es un esfuerzo colaborativo y colectivo. Si yo hiciese una película solo, estaría grabándome con el móvil mientras te la cuento.

RM: Después de tantos años trabajando en este proyecto y de todo lo que has vivido con él, ¿qué has aprendido de Esta soledad? ¿Qué te llevas de esta película?

Javier Giner:  He aprendido muchísimas cosas a nivel interno, pero lo que más se queda conmigo son las herramientas del lenguaje cinematográfico que no había puesto en juego en ‘Yo, adicto’. En aquella serie mi mayor preocupación era explicar una historia, conseguir que se comprendiese, que llegase al público y que conectase con él. En ‘Esta soledad’ mis preocupaciones han sido otras.

Para mí, ‘Yo, adicto’ es una historia y ‘Esta soledad’ es un estado emocional. Mi gran obsesión con esta película era conseguir capturar un estado emocional que no sé muy bien cómo describir, pero que quería que el espectador se llevase consigo al terminar. Es una mezcla de tristeza, melancolía, fragilidad, humanidad y esperanza. Para intentar conseguirlo he trabajado mucho los elementos cinematográficos: el uso de la cámara, la luz, el montaje, la música y la propia narrativa. Creo que he aprendido mucho en ese sentido. Algo tan sencillo como el montaje puede condicionar completamente la manera en la que un espectador ve una película.

RM: Tanto ‘Yo, adicto’ como ‘Esta soledad’ son proyectos muy personales. ¿Consideras que escribir y dirigir estas historias te ha servido como una especie de terapia?

Javier Giner: Voy a ser muy sincero, jamás considero lo que hago como terapia. Ninguno de los dos proyectos lo ha sido. De hecho, voy a terapia. Para mí, la terapia está circunscrita al espacio terapéutico, donde hablo con mi psicóloga. Lo que sí es verdad es que tanto ‘Yo, adicto’ como ‘Esta soledad’ me sirven como una forma de expresión, para hablar de cosas que realmente me mueven, me atraviesan o me importan.

Creo que, al final, quienes nos dedicamos a esto, a la música o a la literatura, buscamos conectar con los demás e iniciar esas conversaciones de las que hablábamos antes. Es una manera de decir: “Yo me siento así, ¿a ti qué te pasa?, ¿te sientes igual?”. En el hecho artístico hay algo de intentar conectar con el mundo, de decir: “Esto soy yo, a mí me pasan estas cosas, ¿qué te está pasando a ti?”.

A veces los periodistas me decís que soy un director muy valiente y honesto porque muestro mi intimidad, pero mi respuesta siempre es que no sé hacerlo de otra manera. Es lo que me sale. No tengo un folio con casillas que voy marcando para decidir cuánto de mí voy a mostrar. Creo que ese impulso tiene mucho que ver con esa necesidad de conversar, de preguntar cómo estás y de compartir cómo te sientes. También ocurre en los coloquios con los espectadores: yo me siento así, me siento solo, estoy agotado… ¿Y tú? ¿Te pasa lo mismo?

RM ¿Cómo gestionas las críticas, tanto las positivas como las negativas, en un momento en el que todo el mundo parece tener una opinión sobre cualquier proyecto?

Javier Giner: He tenido que aprender a gestionarlas. En general, soy muy afortunado porque, tanto con la serie como con la película, la mayoría de las críticas han sido espectaculares. En algunos momentos incluso me sobrepasan. También existen críticas negativas y he tenido que aprender a aceptarlas desde un lugar humilde. Sobre todo, he aprendido a diferenciar entre lo que es una crítica y lo que yo llamo un “eructo”, que es alguien que entra en Twitter, lanza lo primero que se le pasa por la cabeza y lo suelta sin más. En algún momento eso me ha hecho mucho daño, así que he tenido que aprender a protegerme y entender que hay personas que vuelcan su frustración en las redes sociales.

Aun así, leo todas las críticas, también las malas. Me ha pasado algo con ‘Esta soledad’ que no había contado hasta ahora: hubo una crítica negativa que me hizo pensar sobre la película. Conseguí el correo electrónico de esa persona y le escribí para darle las gracias, porque su argumento me parecía muy certero y lúcido. Me había hecho reflexionar. No podemos gustar a todo el mundo y es absolutamente legítimo. Creo que esa es también parte de la maravilla del cine: que a la persona que tienes sentada al lado le encante una película y a ti te horrorice.

Si alguien escribe un texto argumentando por qué no le ha gustado, y lo que dice me hace pensar, puedo llegar a reconocer que tiene razón en algunas cosas. Estoy aprendiendo y una crítica bien argumentada puede hacerte reflexionar sobre aspectos en los que no habías reparado. El problema es que en las redes sociales a veces no se trata de hacer una crítica, sino de hacer daño. Por eso he tenido que aprender a protegerme y a no estar pendiente de todo. También hay que tener cuidado con los halagos, porque de repente todo el mundo te felicita, te endiosa y acabas subiéndote a una nube. Al final, la película es la misma.

Muchas veces pienso que las cosas no son ni tan buenas ni tan malas. Como espectador, sé que las películas son muy subjetivas y que la reacción depende de muchísimas circunstancias. Puedes haber visto diez películas que te han espantado y llegar a la undécima con unas expectativas completamente condicionadas por lo anterior.

RM: ¿Vuelves a ver tus películas una vez terminadas? ¿Eres de los directores que revisan constantemente lo que podrían haber hecho de otra manera?

Javier Giner: No. Terminé ‘Esta soledad’ cuando la terminé y, desde entonces, no la he vuelto a ver. Con ‘Yo, adicto’ me pasó lo mismo, desde que se estrenó no la he vuelto a ver.

Hay algo en mí que siente que quedarse agarrado a eso me impide avanzar. Además, creo que hay algo muy necesario y bonito en dejar que el hijo se decida por sí mismo. Ahora la película le pertenece al público y yo ya no tengo nada más que hacer en ella. También necesito dejar espacio para que aparezcan las cosas nuevas.

RM: Ahora que llega el estreno de ‘Esta soledad’, ¿en qué momento profesional te encuentras y qué te apetece hacer a continuación?

Javier Giner: Ahora mismo estoy en plena escritura de mi siguiente proyecto que, si todo va bien y encaja, será una miniserie que espero rodar el año que viene.

Siento que hay un impulso creativo en mí que da mucho sentido a mi vida. Llevo escribiendo desde mediados de año. He hecho un pequeño parón para poder promocionar la película y acompañar su estreno, pero ya estoy de nuevo metido de lleno en la escritura.