Violeta Hodar deslumbra en Granada: una noche de raíces, vulnerabilidad y poderío pop

Violeta Hodar deslumbra en Granada: una noche de raíces, vulnerabilidad y poderío pop

10 de noviembre de 2025 Desactivado Por Noe Amoretti

En la noche del 31 de octubre, Granada volvió a recordar por qué sigue siendo una de las cunas más fértiles de la música española. Violeta Hodar, que juega en casa cada vez que pisa Andalucía, ofreció un concierto íntimo y vibrante ante un público que llenó la sala con la convicción de estar presenciando la consolidación de una artista en pleno ascenso.

Desde el primer minuto, la cantante dejó claro que su directo es mucho más que una sucesión de canciones: es una declaración identitaria. Vestida con un estilismo oscuro y elegante, acorde con la atmósfera de Halloween, Violeta abrió con un medley de cortes pop y soul que han marcado su primer proyecto musical, desplegando una voz más madura y segura que la que muchos conocieron en televisión.

Un inicio poderoso que encendió a Granada

La apertura del concierto fue uno de los puntos más comentados por el público. Entre juego de luces y un beat electrónico minimalista, Hodar emergió con una interpretación llena de intención, conectando desde el primer verso con una audiencia entregada.

El momento más emocional: una balada “a corazón abierto”

A mitad del recital, la artista pidió bajar la intensidad: solo ella, un piano y un silencio absoluto en la sala.
Interpretó una de sus baladas más personales —un tema donde habla de identidad, heridas emocionales y resiliencia— dejando ver una vulnerabilidad que terminó en ovación cerrada.
Fue, sin discusión, el instante más íntimo del concierto.

El guiño a sus raíces granadinas

Uno de los momentos especiales llegó cuando Hodar hizo una pausa para recordar lo que significa para ella cantar en Granada. Agradeció al público local, compartió una breve anécdota sobre sus primeros escenarios y se permitió un pequeño giro flamenco en un puente vocal que arrancó vítores.
No fue un número puramente flamenco, pero sí un homenaje elegante y orgánico a su tierra, muy celebrado por la audiencia.

El tramo final: energía, baile y complicidad

El cierre del concierto fue una especie de catarsis colectiva: ritmos más bailables, arreglos electrónicos luminosos y una Violeta desatada en escena.
El público coreó cada estribillo, especialmente en uno de sus temas más conocidos, que se convirtió en un auténtico himno generacional dentro de la sala.

Una artista que ya no promete: confirma

La noche del 31 de octubre dejó claro que Violeta Hodar ha encontrado su espacio artístico: una mezcla de pop con tintes soul, sensibilidad contemporánea y un carisma escénico que crece concierto tras concierto.

Granada fue más que una parada: fue el recordatorio de que Violeta no solo está construyendo carrera, sino también comunidad.

Galería de imágenes por nuestra compañera Ana García.