«El Viaje Inesperado» de El Arrebato
18 de diciembre de 2025Javier Labandón, conocido artísticamente como El Arrebato, atraviesa uno de los momentos más luminosos de su carrera. Se le nota feliz y agradecido mientras presenta El viaje inesperado, un disco que no solo suma canciones a su trayectoria, sino que funciona casi como un diario vital. El título no es casual: nace de un giro profundo en su vida personal.
Un disco nacido tras perder el miedo
El artista ha conseguido superar miedos que lo acompañaron durante años: desde el temor a volar hasta inseguridades que condicionaban su día a día. Esa sensación de libertad se traduce en imágenes muy claras: puertas que se abren, caminos que se ensanchan, una vida que de pronto se vuelve más grande. Ese cambio interior es el motor emocional del disco.
En lo creativo, el cantante sigue creyendo en la espontaneidad. Canciones como De mañana no pasa nacieron sin planificación, fruto de un instante de inspiración. Para él, tanto en la música como en la vida, los mejores momentos suelen llegar sin avisar. No todas las canciones han sido fáciles: Sentir, una versión incluida en el álbum, le exige un esfuerzo emocional especial por el significado personal que encierra, pero precisamente por eso sabía que debía estar ahí, como homenaje.
La honestidad como motor creativo
Después de tantos años componiendo, mantener la frescura no es sencillo. El propio Javier reconoce que a veces se pregunta qué puede decir ahora que no haya dicho ya. Su respuesta es clara: la sinceridad. Ser honesto consigo mismo, escribir desde la verdad y no desde la obligación. En un mundo saturado de estímulos, lo auténtico empieza a tener más valor que nunca, y él confía en que esa verdad es lo que conecta con el público.
Esa misma honestidad fue clave en uno de los momentos más importantes de su carrera: el himno del Sevilla FC, que este año cumple dos décadas. El Arrebato recuerda a su abuelo, trabajador del Sánchez-Pizjuán, y a ese niño entrando al estadio de la mano de su padre. El Sevilla representa a su padre; la Macarena, a su madre. Tradiciones, familia y emociones que forman parte de su identidad y de la de toda una ciudad.
El himno nació sin pretensiones, compuesto para sí mismo, desde el corazón y sin pensar en agradar a nadie. Y quizá por eso funcionó. Porque un himno, como él mismo dice, no lo decide quien lo escribe, sino el pueblo que lo hace suyo.
Del disco al abrazo del público
El Viaje Inesperado también tiene un paisaje muy concreto: Sevilla. El río Guadalquivir y el puente de Triana son lugares que han acompañado al artista en momentos recientes de calma e inspiración. Si tuviera que llevar a sus fans a un rincón de la ciudad, no duda: el barrio de Santa Cruz, por su encanto y su alma.
El mensaje del disco es claro: la vida no siempre sigue el mapa que trazamos. A veces creemos ir en una dirección y la vida nos empuja hacia otra. Y hay que confiar. Porque, al final, suele llevarnos justo al lugar que necesitábamos, aunque no lo supiéramos. Su viaje inesperado más significativo del último año ha sido perder el miedo, recuperar la libertad y aprender que el miedo no te protege de nada: solo te impide vivir.
Si pudiera compartir ese viaje con alguien, elegiría a su nieto Samuel. «Tengo muchas cosas que hablar con él», dice con una sonrisa que lo resume todo.
Con una carrera que comenzó en 1987, El Arrebato atribuye su permanencia a la ilusión, la constancia y, de nuevo, a la verdad. Ser uno mismo es lo único que puede defenderse durante toda una vida artística.
Ahora, con la gira a punto de comenzar, confiesa que tiene especial ilusión por cantar De mañana no pasa en directo. A sus fans les promete conciertos intensos, emotivos y divertidos: un Arrebato en estado puro, canciones nuevas, clásicos de siempre y un viaje en el tiempo del que saldremos sonriendo.



