La violencia normalizada y la generación de plata
4 de noviembre de 2026Las tertulias están llenas de hombres trajeados que parecen saberlo todo del mundo. Del dolor, del sufrimiento, de la perdida, del fracaso. Hombres hechos y derechos, que se visten por los pies (menuda basura de expresión) a partir del privilegio de haber vivido una época dorada de expansión, crecimiento económico, guerras resueltas y ganas de mirar hacia el futuro. Vamos, hombres que siempre han sabido que tendrían ropa para vestirse tan elegantemente. Son esos mismos hombres, los que se les llena la boca hablando de “generación de cristal”. Los mismos a los que parece asustarles que haya gente que, simplemente, vive otra época. Hoy reflexionamos sobre la violencia normalizada y la generación de plata.
Y es que a mi me gusta pensar que lo que para otros es cristal en realidad es plata pura. Un material resistente, algo basto aunque aparente, que soporta el paso del tiempo a pesar de todo lo que le puedas echar encima. Que mantiene la estructura, a veces desgastada, con la que la forjaron. Y sí, que brilla tanto que puede confundirse con el cristal a según que distancias.
Según las actas de la conferencia en la que se llevó a cabo la mesa redonda: Is the Snowflake Generation More Sensitive?, motivada por la profesora Lucie Sara Zavodna, la “generación de cristal” es un término que se usa a menudo para las personas nacidas entre 1995 y 2010. Y esta generación, que tanta polémica genera en los más adultos, dista mucho del contexto histórico en el que se han desarrollado los mayores que hoy acaparan los micros.
Los atentados del 11-S, la revolución tecnológica con la llegada de internet y la masificación de los dispositivos electrónicos, la gran recesión del 2008, la burbuja inmobiliaria y la crisis de la vivienda, la crisis migratoria de Siria, la Guerra de Israel o la de Ucrania, el auge de los nacionalismos y las crisis políticas ad hoc, el confinamiento tras una pandemia mundial… desde el 1995, la sociedad no ha parado de tener escenarios catastróficos que, a ojos de niños que crecen, solo han servido para moldear la personalidad y la percepción de una generación que ha crecido sufriendo un mundo que se desmorona.
Y sin embargo, a esos hombres trajeados se les olvida una cosa. A pesar de la violencia en la que se han desarrollado las nuevas generaciones, hablamos de la generación de consciencia, el compromiso, la empatía y la lucha. El “GenZ” (para ubicarles mejor en el mapa), ha sido estudiada en profundidad por ser vista, con los ojos incorrectos, como una rara avis. Y sin embargo, las investigaciones sociológicas alrededor son claras: hablamos de activistas que han rescatado los movimientos sociales para convertirlos en creencias férreas.
Así lo argumenta el articulo “Activismos juveniles: debates para abordar la acción colectiva juvenil en un mundo en transformación”, donde esta generación ya no habla del mundo desde la comodidad de un sofá, sino que participa en ella desde las calles, las tecnologías y los valores globales.
Por ello, la conclusión de esta reflexión es sencilla: esa crítica de quienes han disfrutado toda la vida de certezas que han heredado evidencia el desconocimiento hacia las nuevas mentes y situaciones, observando la precariedad contemporánea desde un prisma de privilegio que solo unos pocos pueden tener hoy en día. A esos hombres trajeados solo puedo pedirle que sus patrones históricos solo validan las demandas legítimas de las nuevas voces. La generación de cristal no es de cristal, es de plata…y eso ellos nunca podrán entenderlo.
Rocío Torronteras (@soyrociotor)

