Ruslana estrena «A fuego», la canción que lleva su voz del escenario a la gran pantalla
17 de agosto de 2026La artista pone música a la película de Estel Díaz con «A fuego», en la que también debuta como actriz. Un proyecto donde música, baile y libertad se convierten en el lenguaje de una generación.
«A fuego»: la canción que nace del universo de una película
«A fuego» se incorpora al imaginario de una película construida alrededor de la música urbana, las coreografías y la cultura del baile. La historia sigue a Lola, una joven de 17 años que, tras la muerte repentina de su hermano Nico, llega hasta El Búnker, un espacio abandonado convertido en escenario de fiestas clandestinas y batallas de baile.
Allí descubre una nueva comunidad y vuelve a conectar con una pasión que parecía haber quedado atrás. Entre nuevos amigos y experiencias al margen de las normas, El Búnker se transforma para Lola en un refugio desde el que afrontar el duelo, reconstruirse y aprender a vivir sin miedo ni filtros. Es precisamente ese vínculo entre emoción y movimiento el que define el proyecto.
Ruslana mora entre la música y la interpretación
Como veníamos diciendo, Ruslana amplía su universo artístico con «A fuego«, el tema original de la película del mismo nombre dirigida por Estel Díaz, que llegará a los cines el próximo 21 de agosto. La canción supone un nuevo cruce entre las dos facetas que la artista está explorando en esta etapa: la música y la interpretación.
No se trata únicamente de una incursión puntual en el cine. La artista forma parte del reparto de «A fuego», compartiendo pantalla con Zoe Bonafonte, Marc Soler, Miquel Melero y Omar Banana, en una historia en la que el baile funciona como mucho más que un elemento estético. Se trata de una vía de expresión, una forma de relacionarse con los demás y, finalmente, una herramienta para recuperar la libertad.
Así pues, con «A fuego», Ruslana convierte una canción en un nuevo punto de encuentro entre dos mundos. Su voz acompaña una historia sobre el duelo, la amistad y la identidad, mientras su presencia delante de las cámaras refuerza la conexión entre artista y personaje. Se trata de una apuesta que confirma que, para esta nueva etapa de Ruslana, la música ya no parece tener una única forma de sonar ni un único lugar desde el que contarse.


