«El sol allá arriba»: la relectura sáfica del mito de Orfeo y Eurídice en la novela de Clara Cortés
10 de marzo de 2026A lo largo de los siglos, la literatura ha dado sus propias interpretaciones sobre los mitos clásicos. Clara Cortés, con «El sol allá arriba», ha introducido lo que la propia escritora y muchas lectoras han denominado como una poderosa metáfora sáfica inspirada en el mito de Orfeo y Eurídice.
Un mito antiguo en clave contemporánea
Lejos de ofrecer una adaptación directa del relato clásico, la madrileña construye una historia donde el amor, la pérdida y la búsqueda de respuestas se convierten en el eje de la narración.
En la mitología griega, Orfeo desciende al inframundo para recuperar a Eurídice. Tiene una única condición: no mirar atrás hasta alcanzar la superficie. Sin embargo, el gesto de volver la mirada, impulsado por la duda y el amor, provoca que el protagonista pierda a su amada para siempre.
En la novela de Cortés esto va todavía más allá. El relato se transforma en la dificultad de sostener el amor y la negativa ante el dolor y la pérdida. Por lo tanto, el «descenso» al inframundo se convierte en en un viaje psicológico en el que Teresa, la protagonista, debe afrontar la tristeza, el miedo y, lo más importante, la culpa. Solo así podrá (o intentará) recuperar aquello que parecía perdido.
El sol como símbolo de salida y otros elementos
El título de la narración funciona como un símbolo central que será una de las claves principales de la historia. El sol representa la posibilidad de salir de la oscuridad y de regresar a la superficie tras atravesar el inframundo representado como una gran metáfora.
Al igual que en el clásico de Orfeo y Eurídice, en este relato la superficie significa la vida y la luz, mientras que el inframundo representa la ausencia y la pérdida. La escritora muestra este contraste de manera en la que la historia se construye entre la esperanza y el dolor.
Otros elementos como los ojos que aparecen por todas partes vigilando a Teresa y los nombres y acciones de los personajes del «inframundo» cargados de significado (Culpa, Guerra, Consuelo, Calvario, etc.) hacen que el mensaje de la historia adquiera todavía más peso y llevan a la reflexión. En este camino constante, la protagonista atraviesa diferentes estados humanos como el hambre, el deseo o la pena y trata de esquivar a todos ellos.
Cada pincelada y detalle de cada página está pulcramente cuidado y analizado al dedillo. Por eso, conforme la lectora va avanzando, se va sumergiendo también en el sentimiento y la angustia con la que avanza la protagonista.

La reinterpretación sáfica en «El sol allá arriba»
Echando la vista atrás, a pesar de que la homosexualidad masculina estaba más o menos normalizada en la antigua Grecia, no sucedía lo mismo con la homosexualidad en las mujeres. A pesar de tener excepciones como Safo de Lesbos o la diosa Artemisa, su historia carece de protagonismo sáfico.
Con esto en mente, una de las claves de la obra es el hecho de que Cortés desplaza la historia hacia una relación amorosa entre dos mujeres. Así, da pie a cuestionar las narrativas tradicionales heredadas de la mitología clásica, históricamente centradas mayoritariamente en parejas heterosexuales.
De esta manera, la transformación creada por la autora no solo actualiza el relato, sino que lo resignifica. El viaje al «inframundo» puede entenderse como la experiencia de enfrentarse a un entorno social que muchas veces invisibiliza o dificulta las relaciones sáficas.
Por ello, esta representación en la novela adquiere una doble función. Por un lado, ofrece protagonismo narrativo y una profundidad emocional entre mujeres, pudiendo así mostrar más representación lésbica en la literatura. Por otro lado, reapropia un mito clásico, demostrando que estas historias también pueden habitar en los relatos principales de la cultura occidental.
Mediante la novela, Clara Cortés demuestra cómo los mitos clásicos siguen siendo herramientas funcionales. Al reinterpretar esta historia, la autora conecta el pasado con las preocupaciones sociales y culturales que pueden tener las lectoras actuales. Es por eso que «El sol allá arriba» es, ante todo, una reflexión sobre el amor, la memoria y la (im)posibilidad de mirar atrás.


