Del corazón al rock: Walls firma su obra más honesta con «El Día que me Olvides»

Del corazón al rock: Walls firma su obra más honesta con «El Día que me Olvides»

19 de enero de 2026 Desactivado Por Sandra Muñoz

Con «El Día que me Olvides«, Walls (Ginés Paredes) alcanza un punto de inflexión en su carrera. No es solo su tercer álbum de estudio; es el proyecto donde todas las capas caen y queda lo esencial. Doce canciones que funcionan como un diario emocional abierto, donde el artista transforma la despedida, la memoria y el amor en un ejercicio de aceptación y verdad.

Durante la escucha privada previa al lanzamiento, Ginés definió el espíritu del disco con una frase que lo resume por completo: “‘El día que me olvides’ es una carta a las personas para decirles que no pasa nada”. No pasa nada si duele, no pasa nada si se pierde, no pasa nada si hay que soltar. El álbum no busca dramatizar el adiós, sino acompañarlo.

Un disco como reconciliación

La otra idea que vertebra todo el proyecto es aún más íntima: “El disco es una reconciliación con uno mismo”. Y eso se percibe en cada verso, en cada arreglo, en cada silencio entre acordes. Walls no canta desde la herida abierta, sino desde el momento posterior, cuando uno empieza a entender, a perdonar y a mirarse con más ternura.

El sonido del álbum se mueve entre el pop rock orgánico, la emoción contenida y una producción impactante que no te permite dejar de prestar atención ni un segundo a las canciones. Hay ecos de grandes bandas noventeras, pero también una sensibilidad contemporánea que conecta directamente con una generación que ha aprendido a hablar de sus emociones sin disfrazarlas.

“No te preocupes por mí”, el corazón del proyecto

El single principal, “No te preocupes por mí”, actúa como columna vertebral del disco. Es la canción que mejor sintetiza su mensaje: vulnerabilidad sin victimismo, fuerza sin coraza. Una despedida serena, casi luminosa, donde el amor se expresa desde el cuidado y no desde el apego.

En ella, Walls demuestra que se puede decir adiós sin rencor, que se puede soltar sin romper, que también hay belleza en dejar ir.

Piezas que ya conocíamos de un mismo puzle emocional

De las doce canciones que componen «El día que me olvides«, cinco se habían conocido previamente como adelantos, construyendo poco a poco el mapa emocional del disco. Entre ellas destaca Vulnerable junto a Dani Fernández, que logró entrar en el Top 100 de Spotify España y se convirtió en uno de los momentos más celebrados de esta etapa.

También brillan temas como Mi Nena, Conmigo no lloras o ¿Cuántas penas vale tu amor?, donde el murciano explora la nostalgia, la pérdida y la herencia emocional, incluso rindiendo homenaje a la figura de su padre y a la música que los unía. Cada canción es una escena, una conversación pendiente, una emoción que necesitaba ser dicha.

«El día que me olvides» convierte lo íntimo en universal

La grandeza de «El día que me olvides« reside en su capacidad para hacer que lo personal se vuelva colectivo. Walls no escribe para exhibirse, escribe para compartir. Para que quien escucha encuentre refugio, se sienta comprendido y, como él mismo propone, entienda que “no pasa nada”.

No pasa nada por sentir, por caerse, por recordar, por necesitar tiempo. El disco funciona como un abrazo largo, como una despedida sin dramatismo, como una reconciliación con la propia historia.

El momento más importante de Walls

Este nuevo trabajo consolida a Walls como una de las voces más sólidas y emocionales del pop rock español actual. Su evolución no es solo sonora, es humana. Y eso se nota. Cada canción está cantada desde un lugar más consciente, más maduro, más en paz.

«El día que me olvides« no quiere luchar contra el olvido, quiere dejar algo antes de irse, quiere conseguir la trascendencia. Y lo que deja es un conjunto de canciones que no buscan ser eternas por ambición, sino por verdad. Porque cuando una obra nace desde la reconciliación, desde el amor y desde la aceptación, encuentra su lugar en la memoria de quienes la escuchan.